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La sociología en México es relativamente reciente en comparación con otros países de envergadura como Francia o Alemania; sin embargo, durante el siglo XX esta ciencia alcanzó una madurez significativa, recorriendo tradiciones teórico-metodológicas de origen nacional, institucionalizándose con ello en nuestro país, al mismo tiempo que lideraba en América Latina. No fue sencillo el proceso, como lo explica Lidia Girola [1] o el propio Fernando Castañeda, [2] pues había que enfrentar problemas en cada rincón para articular el aparato científico: desde las aportaciones epistémicas que tomaban forma de paradigmas, hasta la falta de espacios académicos y de divulgación de la ciencia social en México.
Los orígenes de la sociología en México se encuentran en los anales del positivismo bajo las propuestas de pensadores como Justo Sierra, José Vasconcelos, Antonio Caso, Manuel Gamio y Andrés Molina Enríquez; no obstante, conforme avanzó la industrialización del país y el desarrollo de los medios de comunicación surgieron otros pensadores como Samuel Ramos, Manuel Parra y José Iturriaga. Aunque cada uno de ellos destaca por sus aportaciones epistémicas en el ámbito social, particularmente los sociólogos Pablo González Casanova y Rodolfo Stavenhagen se consolidaron como precursores de la corriente latinoamericana.
Como bien lo señala Alfredo Andrade, la historia de la sociología mexicana está vinculada al concepto 'modernidad' en sus distintas versiones:
En el plano de la interpretación de la historia del país, la modernidad es uno de los elementos empleados para dar sentido a cada uno de los acontecimientos y procesos históricos tales como la independencia, la revolución, el porfiriato, el cardenismo, la industrialización o las tensiones ligadas a la definición de las relaciones entre el Estado, la Universidad, la Iglesia, las clases sociales y la sociedad en su conjunto. [3]
La principal barrera para el desarrollo de esta ciencia era la institucionalidad de la misma, pues primero debía definir la vertiente que seguiría, ya que en un comienzo "no existía propiamente una sociología, como una disciplina académica, en el sentido actual del término" [4] , además de ser necesario definir los espacios en donde se ejercería el oficio.
El proceso de institucionalización de esta ciencia social comenzó en 1875, cuando Justo Sierra la incorporó al programa de estudio de la Escuela Nacional Preparatoria (ENP) [5] . Durante este periodo, la sociología se inclinaba por el positivismo, pues incluso el lema de la ENP era 'Orden y progreso'. Asimismo, una variable de la sociología positivista comteneana es el sistema de castas; es decir, el 'orden y progreso' estaba vinculado a las razas. Sin embargo, a diferencia del organicismo spenceriano, los positivistas mexicanos observaban el mestizaje racial como un logro sociopolítico de la nación, [6] pues articulaba sus raíces étnicas. No obstante, los hechos distaban del discurso científico, pues siempre estuvieron presentes las diferencias socioeconómicas, las jerarquías de castas e incluso diferentes niveles de competencia dentro de la misma casta.
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[1] Lidia Girola y Margarita Olvera 'Comunidad disciplinaria. Etapas de desarrollo y cambios en la Sociología mexicana de los años setenta y ochenta' en J. Leal y A. Andrade La sociología contemporánea en México, perspectivas disciplinarias y nuevos desafíos. México, UNAM, 1994
[2] Fernando Castañeda 'La constitución de la sociología en México' en Francisco Paoli Bolio Desarrollo y organización de las Ciencias Sociales en México. Porrúa, México, 1990.
[3] Alfredo Andrade 'Modernidad en la sociología mexicana de la primera mitad del siglo XX' en Gina Zabludovsky Teoría sociológica y modernidad. México, Plaza y Valdés/ UNAM, 1998, p. 284
[4] Ibídem, p. 288.
[5] Para la primera década del siglo XX, la sociología se impartía en los estados de Jalisco, Michoacán, Puebla, Tamaulipas, Sinaloa y la Ciudad de México.
[6] Véase por ejemplo La raza cósmica de José Vasconcelos.